En la primera semana de enero yo visitaba con mi novia Mai (se pronuncia como "ley") y mis amigos Gregory y Teresa en Dakota del Sur. Comencé el viaje con quedándome en Custer, la ciudad natal de mi novia, con su familia por la celebración del año nuevo. Entonces asistimos a la misa tridentina en la Iglesia de la Concepción Inmaculada, Rapid City, donde nos encontramos con Teresa y Gregory.
Fuimos entonces a su hacienda en Allen y pasamos la seguiente semana en mucha diversión, actividad, y oración, por la cual, gracias a Dios y la devoción de sus servidores, he comenzado a rezar el rosario diariamente.
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| La nave y santuario de la Iglesia de la Concepción Inmaculada |
Pero el tema verdadero de la publicación de hoy es su granja en particular y sus varios animales. Tienen un zoológico positivo de patos, gansos, pollos, cabras y, venimos al tema, pavos. (Tienen también a un gato y dos grandes Pirineos, uno de los cuales, Eustace, ayuda con manteniendo la paz entre los animales del campo. Personalmente lo vi castigar a un ganzo que estaba atacando a un gallo! Quizá escribiré de ese episodio en una otra publicación.)
Sus pavos hembras son sus propios, pero Teresa los atrapó a dos varones salvajes. Cuando vi un ganzo batiendo sus alas, le pregunté a Teresa si cortaran las alas de todas sus aves. Me respondió que todas las aves son domesticadas y no pueden volar, todos excepto los pavos varones.
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| Un Eustace que tiene sueño con unos gallos |
Ellos pueden volar, pero no lo harán.
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| Los pavos |
"Mientras nos movemos al año nuevo, debemos siempre estar agradecidos por cada momento de vivir y por cada don espiritual que Dios nos da en los sacramentos. Demostramos nuestro agradecimiento cuando permanecemos en la gracia y practicar la fe que tenemos por el bautismo." (Parafrasís)
Los pavos no salen de la granja porque están agradecidos por el cuidado que reciben, la comida y bebida, y la protección de los peligros de la naturaleza y los depredadores.
Nosotros también no deberíamos jamás quitarnos de la vida espiritual por causa del agradecimiento. Dios nos alimenta con Su Santísimo cuerpo y sangre en la Eucaristía.
Si animales salvajes pueden ceder sus libertades para servir a un patrón humano sólo por causa de la comida terrena y la protección de sus vidas físicas, ¿por qué no podemos nosotros someternos siempre al Señor por motivo de tal comida celestial y protección hasta la vida eterna?
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| Gracias a Teresa Derrickson por todas las imagenes de animales |
Si los pavos un día decidieran a salir de la granja, sólo podrían volar una distancia corta. Los pavos no se crean con alas para volar duramente.
Y a la vez que habrán volado esa distancia corta, tendrán que tomar la decisión o de volar atrás a la granja, o de seguir volando más lejos de ella.
Cuanto más lejos vuelan los pavos del campo, más difícil será para volver. Este es una advertencia para nosotros.
Cuando un católico cometa un pecado mortal, se echa a sí mismo fuera de la hacienda de Dios, la Santa Iglesia.. Tal uno también tiene que decidir si se arrepentirá y confesará sus pecados o no.
Si acaso que sí, le exige sólo un poco de humildad, un poco de inconveniencia, un poco de autonegación.
Pero si no lo hará, se queda en la esclavitud de Satanás. De ahí, continuará agravando y multiplicando sus pecados. Su viaje al hogar exigirá mucha humildad, mucho trabajo duro, y mucha autonegación, ¡y qué gran esfuerzo que esta obra de la humilidad necesitaría de él cuando su soberbía se ha engordado así! Pues con cada pecado él se ha movido paso a paso más lejos del reino de Dios.
Así como si los pavos volaran bastante lejos de la granja nunca podrían encontrar el camino atrás, el alma que siga con pecar y no escuche a la voz de Dios arriesgará perderse para siempre.
Pero a diferencia de los pavos, nuestro viaje de volver a Dios no es primariamente una dificultad física, sino espiritual. Dios siempre está listo para perdonarnos a todo pecado por sola una buena confesión, honesta y pura.
Solamente uno.
Qué difícil o facil será esa confesión depende de nosotros.
¿Y tú, Lector?
¿Eres un pavo errante?
¡Arrodillate! Dios te espera.



